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viernes, junio 14, 2024
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Sube entrada de droga por España

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Desde hace unos meses, si bien las costas de Cádiz han sido el foco mediático y policial en España por el desembarco de grandes cantidades de cocaína que se repartirá en Europa, el puerto de Algeciras, a 20 kilómetros de allí, se ha convertido en la otra opción para los traficantes.

Según el diario El País, escondidos entre los más de cuatro millones de contenedores que llegan cada año al puerto, camuflados entre plátanos, pollos congelados o simplemente en mochilas, miles de kilos de cocaína procedente en su mayor parte de Colombia inundan las calles europeas como jamás lo han hecho.

El último informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), hecho público hace sólo unos días, explica que hay en circulación más cocaína que nunca. Y no es una frase hecha. La cantidad de polvo blanco incautado en el año 2016 (último año con datos registrados) supera las mil toneladas -una cifra inédita- y las hectáreas de cultivo de coca han pulverizado todos los récords. El tráfico de cocaína, advierte Naciones Unidas, es ya una epidemia.

“Es una avalancha, está llegando muchísima”, asegura un destacado agente del GRECO, los Grupos de Respuesta Especial contra el Crimen Organizado de la Policía Nacional. “Nunca habíamos vivido algo así”. Desde el otro lado de la ley, un veterano narcotraficante gallego, con una taza de café en la mano en una terraza de Vigo, refrenda el discurso: “Hay demasiada. Sobra cocaína. Hay hasta almacenes ahora mismo en Madrid y Sevilla donde se amontona a la espera de salir”. Después se queja: “El precio está por los suelos: aquí siempre se ha pagado entre 32,000 y 35.000 euros por un kilo. Ahora lo están sacando por 27 y 28”. Además de Algeciras, los otros puertos españoles del Mediterráneo (sobre todo Valencia y Barcelona) y, como siempre, la costa gallega, se han convertido en auténticas pistas de aterrizaje de la cocaína en España.

La mayor parte de la droga llega desde Colombia, donde se ubica el 68% de los cultivos del mundo. Hay sobreproducción, debido en buena parte a que los acuerdos de paz han implicado la desmovilización de las FARC –que ha seguido a la de los paramilitares- y ahora decenas de hectáreas libres son controladas por nuevos grupos de narcos que han obviado el plomo y elegido la discreción de la plata.

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