AGRICULTORA BRASILEÑA CONSTRUYE SU CASA CON 6 MIL BOTELLAS RECICLADAS

Una humilde agricultora brasileña se las ingenia para construir la casa de sus sueños con más de 6 mil botellas de vidrio recicladas, incluidos los muebles

La falta de dinero y recursos no fue impedimento para que una agricultora brasileña se las ingeniara para construir la casa de sus sueños, con más de 6 mil botellas de vidrio recicladas.

Ivone Martins, de 50 años, se ha convertido en la vecina más famosa del barrio de Gurutuba dos Martins, en Sao Paulo, gracias a la vivienda ecológica que ella misma puso en pie, informa la prensa local.

Comenzó la obra en enero de 2018 con la ayuda de su esposo y sus dos hijos, uno de los cuales falleció al poco tiempo.

Martins reconoce que la construcción de la casa le sirvió como terapia para poder sobreponerse a la pérdida de su hijo.

La mujer reunió las botellas en los tiraderos de basura de su comunidad y además acudió a restaurantes y otros establecimientos para obtener la materia prima.

Los cimientos de la vivienda, a la que Martins le apodó de cariño la ‘casa de litros’, están hechos con llantas viejas.

«Fui al tiradero del ayuntamiento y vi botellas de vidrio. Le pregunté al empleado si podía recogerlas para hacer una ‘casa de litros’. Tuve la idea de mezclar arcilla y cemento para pegar las botellas y construir la casa «, explicó Martins a la cadena O Globo.

«No podía permitirme comprar ladrillos. Estoy agradecida de estar usando las botellas que van al vertedero. Todo lo que usé en la casa es reciclado”, agregó.

La casa, que mide 9 metros de largo, 8 de ancho y unos 3 de alto, cuenta con sala, comedor, cocina, un cuarto y baño.

Pero aún no está del todo lista, ya que faltan algunos detalles.

«Tengo que terminar los muebles. Ya hice el sofá de un litro, una cama de un litro y el baño. Todo lo que se puede imaginar con una botella de vidrio lo hice», aseguró.

También falta instalar un poste para contar con electricidad.

Mientras tanto, Martins y su esposo viven en un complejo de viviendas, aunque ya están impacientes por ocupar su nuevo hogar.

«No puedo esperar para ir porque me gusta mucho», dijo.