Aunque millones de aficionados alrededor del mundo observan cómo el capitán de la selección campeona del levanta el trofeo más codiciado del futbol, pocos saben que el equipo ganador de la Copa del Mundo no conserva la copa original de manera permanente.
La FIFA permite que los campeones celebren y realicen actividades oficiales con el trofeo auténtico tras la final; sin embargo, una vez concluidos los festejos, la copa regresa a la custodia del organismo rector del futbol mundial.
En su lugar, la federación campeona recibe una réplica oficial para exhibirla en museos, sedes deportivas y eventos institucionales. La medida busca proteger una de las piezas deportivas más valiosas y reconocidas del planeta.
La decisión también responde a antecedentes históricos. El antiguo trofeo mundialista, conocido como Trofeo Jules Rimet, fue objeto de robos y finalmente desapareció en Brasil en 1983, por lo que desde entonces se reforzaron los protocolos de seguridad en torno a la copa.
La actual Copa Mundial está elaborada con oro de 18 quilates y es propiedad exclusiva de la FIFA y tiene un valor aproximado de 20 millones de dólares. Por ello, incluso selecciones campeonas recientes como la de Argentina, encabezada por Lionel Messi, únicamente pudieron conservar una réplica oficial después de recibir el trofeo original durante la ceremonia de premiación.
De esta manera, el máximo símbolo del futbol mundial continúa bajo resguardo permanente de la FIFA, mientras que los campeones se llevan el honor deportivo y una reproducción autorizada del trofeo.










